El Peregrino unido a los Sagrados Corazones
El camino de la entrega nos va llevando a una apertura mayor a la acción de la gracia, lo que significa una mayor capacidad de darnos a nosotros mismos. Este camino se recorre a partir de nuestra adhesión al plan que Dios tiene para cada uno. Dejándonos conducir por el Espíritu Santo, vamos uniéndonos cada vez más a ese amor de inefables ardores con el que son encendidos los Sagrados Corazones, amor por las almas, por la humanidad entera. Sí, es por este amor que podremos llegar a la entrega total de nosotros mismos a fin de vivir de manera acabada nuestro servicio a Dios. ¿Cómo? Ofreciendo nuestra vida por la redención del mundo. Es por medio de la unión con los Sagrados Corazones que el Peregrino podrá vivir su ofrenda sin límite ni temor alguno, simplemente dejándose guiar y conducir por el amor que arde cual hoguera en los Corazones de Jesús y de María.
