Imitar a María
Imitar a María es buscar mirarla en todo el quehacer de nuestra vida y preguntarnos cómo oraba y entregaba su Corazón a Dios Padre. Porque orar como María es entregarnos poniendo nuestra vida en el Corazón de Jesús. Es decir, confiando y abandonándonos a la Divina Providencia para que haga de nosotros almas entregadas al servicio de la redención. Es, asimismo, disponernos en el silencio a ser conducidos por el Espíritu Santo hacia el encuentro con nuestro Señor y permanecer así durante nuestra jornada sin que nada ni nadie pueda apartarnos del amor de Dios que se nos da a sí mismo en nuestra entrega confiada, en nuestra oración.
Del libro “Breve introducción al Silencio Orante en el camino de la entrega” escrito por Patricia M. de Grinenco.
