¡Ha resucitado!
¡
El amor hace las veces de escudo protector, es nuestra barrera contra el mal y las tentaciones. Por eso, San Pablo nos dice (Efesios 6, 10-16) que tomemos la armadura de Dios que es la fuerza del poder de su amor, poniéndonos el escudo de la fe para que el amor anide profundo en el corazón y sea nuestra esperanza como una coraza contra todo mal. Protejámonos mediante la confianza ciega puesta en el Señor. Que sea Él y solo Él, el que gobierne nuestra vida.